Bien, felicitaciones, qué alegría, que el apolo once, bla, bla, bla. Lo del presidente diciendo apellidos que no corresponden a los mineros y nombres cambiados a otros presidentes es de antología, pueden ser los nervios, puede ser el cansancio (pobre hombre intentó estar de pie todo lo que duró el rescate-debe estar muy mal asesorado si cree que verse es estar si cree que estar es ser-), puede ser que el tipo no tiene costumbre de tomar un teléfono y agradecer por los agradecimientos, y quien la tiene? La cosa es que se acabó el show mediatico de los mineros, se acabó el show de los mineros, y ahora, en la tv digo, qué hay de bueno? De que van a twittear y retwittear los twitteros?
Sencillo, los medios y las redes sociales debiesen mantener la voz en alto y no quitar los ojos de la mina san josé, si de los mineros, de la operación san lorenzo, del campamento esperanza, de la viejita que se maquilla, de las crías que corren en medio de la nada (que por supuesto contiene el todo). Hay que fijar la mirada, las preguntas y las quejas en la mina. El cuento de las concesiones mineras en chile es un chiste. Se hace la solicitud, el estado tiene prioridad por la explotación minera (no explotación de mineros) por lo tanto el dueño de predio debe ceder, apelar a su derecho de recibir algo a cambio por el paso de servidumbre, no reglado, y esperar a que los dueños de la concesión minera se hagan la américa en su pedazo de tierra. Ahora, bien, cierto es que la tierra no es de nadie y que luego luego la cosa cambea y por más remedios o yoga que uno le haga viene un infarto y zan se acabó, pero los derechos de explotación minera en chile tienen algo de raro, en relación a la comprensión de un estado fundado sobre la admiración de la libertad, la igualdad, el afán de prosperidad y el respeto por el individuo. Aquí se benefician unos pocos y se maltrata a unos muchos. Los royalty no nos benefician, los derechos de los trabajadores tampoco, los seguros y servicios sociales dejan mucho que desear y sin embargo nada se hace para corregir estas cosas con un pequeño ajuste a las libertades de los dueños de las conseciones que no han dejado ni un bien al estado, salvo un poco de plata para pagar a los funcionarios que tramitan el cuento de la concesión. Así resulta impresentable, que un par de giles que no tienen mayores responsabilidades con el estado no cumplan con su deber humano de proteger y asegurar el bienestar de aquel que le enriquece. Los 33 mineros de la San José están a Salvo, lamentablemente los dueños de la mina TAMBIÉN. Nadie va a regular esto, nadie va a perseguirles ni va a expropiarles el derecho. Que puede hacerse, el estado puede quitar el derecho de explotación a los huevones de la San José, aunque parezca ríduculo es cierto, el estado en dicha situación debería indemnizarles, con una suma que no será para nada pequeña, pero que apuesto el pueblo de Chile estaría en absoluto acuerdo en entregar si hacemos consulta ciudadana, ya que nuestras autoridades no responden a nuestras voluntades.
Dicho esto, quiero felicitar a todos los que trabajaron en el salv(Camp)amento. Y al tiempo decirle a todos los chilenos, que si su preocupación y trabajo por lo mineros fuese como lo fue durante estos 70 días, nunca hubiesemos tenido que pasar por esto.
ORGULLOSO, LAS PELOTAS.
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